lunes, 19 de julio de 2010

Coaching social

Los últimos años las parrillas televisivas estan llenas de programas de "coaching". Programas como "Super Nanny", "Generación ni-ni" o "Hermano mayor" entre otros, muestran a niños y jóvenes a los que podríamos calificar de auténticos hijos de puta. A mí, sin embargo, no me llama la atención los sujetos a los que se pretende reeducar. Creo que ellos no son el problema sino que son la consecuencia del problema real: los padres.

Los padres de semejantes individuos tienen un mismo patrón: se desviven por sus hijos, los han entronizado y los han convertido en el centro de sus vidas. La família gira entorno a estos pequeños dictadores. Ellos condicionan las decisiones que la familia toma y con el tiempo, ya se
sabe, el mal se hace más sutil y poderoso. "En esta casa nunca te faltará un plato y una cama". Cuántas veces se ha oído y cuánto mal ha hecho esto. Porque claro, el chaval consentido, el que a los 15 años ya hace lo que le sale de los cataplines, saca la calculadora y dice... a ver, en casa tengo todo, me cocinan, tengo la playstation, en la tele se ven los programas que yo quiero y los fines de semana sableo a mis padres y les saco dinero para drogas y pilinguis.
Y eso no me lo invento ni es fruto de mi inmaginación. Los foros de internet están llenos de comentarios de chavales comentando sus "experiencias" con las prostitutas "low cost" de Madrid y Barcelona.

Y a este chaval, que tiene todo y que su madre nunca permitirá que se vaya de casa porque es su "tesoro", aunque la insulte y la maltrate, a este chaval ¿qué es lo que le sobra? El colegio.
Al chaval de 15 años que tiene previsto vivir el resto de su vida a costa de sus padres, lo que le sobra es ir al instituto. Y aqui llegamos a la razón de porque hay un 30% de fracaso escolar.
La escuela se deja porque no hay ninguna necesidad de labrarse un futuro por si mismo, porque sus padres le han dicho toda la vida que en casa no le va a faltar de nada y por tanto, lo mejor es quedarse en casa.

Así que fíjense la estampa de muchos hogares españoles: padre, madre e hijo sentados en el sofá, mirando "Física y química" mientras el hijo espera pacientemente a que envejezcan y mueran para heredar el piso y los ahorros. Ni Edgar Alan Poe hubiera imaginado un cuento tan siniestro.




Cuidadano J

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